Cocido es la
memoria de los años en blanco y negro; donde el hambre azuzaba los estómagos de
quienes sobrevivieron a la guerra; que
contaba despedidas; que sumaba derrotas; que cantaba a los héroes del exilio,
que amaron la España del susurro, a la
que muchos no pudieron regresar; la España del puchero, con sonrisas de quienes
inventaron los sueños de libertad, que masticaban en los garbanzos de la tierra
de sus abuelos; la España del encuentro, con el ayer y con el mañana, donde se
abrazaron en la misma mesa los hermanos, bautizados en bandos sin reciclar, cuya digestión,
es el paso de las estaciones en el calendario.

No hay comentarios:
Publicar un comentario