Alguien necesitó comer una naranja, o una mandarina, y no pensó, en si alguien se podía caer, tirando un trozo de cáscara al suelo; que permanece en tensión ante la idea de ser devorado por el futuro; que acecha a su ánimo; que se mantiene a salvo, gracias a sus sueños de supervivencia; que alguien pisará con una sonrisa de triunfo, pero la auténtica victoria son sus ´lagrimas invisibles que inundan la calle, para que adquieran el color de la eternidad.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©
A mis cinco maravillosos sobrinos, con mucho amor

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