En los desperdicios de la monotonía, se encuentra
nuestra memoria, que es espejo de nuestros hábitos, deberes, compromisos, con
la vida, que se exilia cada atardecer al calendario. Un día más es una victoria
de nuestra inmortalidad, que cumple momentos como si fuera fácil y no lo es; lo
difícil es sobrevivir en medio de la incertidumbre, que recicla sueños rotos.

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