El destino es como el arco iris, que a veces luce, que a veces se apaga, entre los estertores de la rutina; donde caminamos sin gritar, sin luchar, sin pensar, encadenados al silencio de actos compulsivos; que a veces lloran, que a veces sonríen, en medio de la incertidumbre; que acompasa nuestros cuerpos al mañana, donde alguien cerrará los ojos y descubrirá nuestro arco iris.
A mis cinco sobrinos con amor
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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