domingo, 10 de noviembre de 2024

Otoños

 

Se extingue el otoño en su apogeo de hojas sin retorno; su cenit lo decidirá el frio; siempre inhóspito, que encierra nuestras lágrimas en guantes, que son incapaces de dar calor a nuestros sueños; que se hielan en el olvido de otoños sin bautizar

© Todos los derechos reservados) Ana Tapias García.

sábado, 9 de noviembre de 2024

Una castaña


 Rescaté hace semanas, a esta castaña, que aún permanecía dentro de  su vaina; y desconocía el mundo que la rodeaba; la coloqué en la mesilla de mi dormitorio, para cuidarla, y que no fuera atropellada para los seres sin ojos, para los que no era importante; pero yo, necesitaba de su belleza contaminada de otoño; que deja un rastro de olvido en los parques; heridos de silencios; mutados de soledades; asidos a la nostalgia de sentimientos, que mueren en un instante, donde la vida sólo es un dibujo del ayer.

© Todos los derechos reservados) Ana Tapias García.

Ventana a la incertidumbre


 Nuestros ojos cansados, por las rutinas, que nos obligan a ser otros; a participar en inverosímiles anhelos; a reciclar sueños del ayer; abrazan el horizonte susurrando lágrimas, pues tal vez el mañana, sea un esquivo puzle de alegrías, que secuestren nuestra esperanza, que duerme aterida frio bajo la incertidumbre.

 © Todos los derechos reservados) Ana Tapias García.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Sudor del despertar


 Cada mañana, el despertador suena sin mirar atrás; asombrados los ojos, intentan comprender, que han de capturar sus sueños un día más; donde las emociones, nos acompañan como si fueran sombras desgastadas por la supervivencia; que abraza a aquellos que sonríen al destino; para ser memoria del hoy; para ser canto del ayer; para ser escritura del mañana; que silenciará nuestra esperanza.


© Todos los derechos reservados) Ana Tapias García.

martes, 5 de noviembre de 2024

Ligereza de los sueños


 Muchas hojas con destino, se evaporan en el pensamiento; dibujan sueños que vuelan hacía el horizonte; donde el olvido creará sinónimos de lucha; para aquellos, que aún tengan fuerzas, para emitir abecedarios de esperanza; que proclamen que la verdad, solo existe para la memoria de quienes han amado.

© Todos los derechos reservados) Ana Tapias García.
Con amor a mis cinco sobrinos: S. G.T; A. F. G. T; G. G. T; M. G. T e I . F. G. T.

Hablar con el ayer

 Detesto mi etapa escolar, que cursé en el mismo colegio; desde los cinco años hasta los diecisiete (si no me equivocó) sufrí acoso, por parte de mis compañeras de clase, durante años. Hecho que me causó una profunda tristeza; una inabarcable inseguridad en mí misma; una agotadora depresión, nunca tratada; que voy superando con el paso de los años; pero aún, por las noches, tengo pesadillas, con sus rostros, que formaban parte de mi infierno: ellas reían, dentro de sus cuerpos horondos, henchidos, rellenos; mientras,  yo lloraba, dentro de mi cuerpo absurdo, patético, insignificante; que caía una y otra vez en la indiferencia del acoso sistemático;  que tuve soportar, abrigada por mi fuerza interior;  que nunca lloraba delante de las maltratadoras, que se alejaron de mi camino, al terminar el colegio; por desgracia, a  algunas, las he visto y se han seguido riendo de mí; de otras, sé de sus vidas por amigas suyas; y a las menos, hablo con ellas. Ayer, tuve que imponerme a la niña que fui, para entrar con una amiga, en la tienda, de una compañera de colegio, con quien no coincidí en clase, pero amiga de mis acosadoras y me sentí observada por el ayer; que me saludó, pero, no comenté nada sobre el colegio. Mi amiga (ya lo sabía yo) no estaba interesada, en la ropa de la tienda, de mi excompañera de colegio; pero no puede vivir sin dar discursos, aunque sea en una tienda de barrio perdida.  Al menos, tenía un perrito diminuto, que hizo que pudiéramos mirarle, sin detenernos mucho en nuestro deterioro; que es imparable como nuestras arrugas, las mías aún en penumbra, describen el destrozo de mi adolescencia por adolescentes malas, a las que nunca perdonaré. El maltrato es una huella profunda, que nunca se olvida.

© Todos los derechos reservados) Ana Tapias García.

lunes, 4 de noviembre de 2024

Días de lluvia


 Una madre con su hijo, se protegen de la lluvia, con sendos paraguas; uno de colores y el otro sin ellos; que les resguardan del destino, que llora, cada día, pues puede ser el último de la nostalgia; que se inventa esperanzas para sonreír ante la incertidumbre; que juega a caerse, a levantarse, en las calles, donde la vida se despide con sueños mojados.

© Todos los derechos reservados) Ana Tapias García.