Pasaba junto a este pajarito, tendido sobre la arena; parecía enfermo; parecía carente de alas; parecía entregado al abandono de su cuerpo; que se protegía del calor en la arena. Permanecía vigilante a los peligros que le acechaban; no había ningún gato alrededor; me quedé cerca de él, por si tenía que ayudarle; pero no fue necesario, emprendió el vuelo cuando se acercó un hombre y una mujer, que comentaban su soledad; que hablaban de su torpeza; que construían una arquitectura de la derrota: que no era cierta, pues se elevó entre la incertidumbre.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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