Llevo unos meses queriendo escribir
sobre mis vecinos, y no adivino las palabras para despedir a Federico; a Manolo;
al señor mayor del último portal de la calle; al señor mayor de la casa de enfrente
(que venía todos los veranos y este verano, ya no sube las persianas) Cada uno de
ellos, tuvo una muerte diferente, no sé si a la medida de sus sueños. Todos
fantaseamos cómo moriremos en algún momento, de nuestra vida, que se apaga sin
inmutarse delante del espejo, donde nos engañamos sin parar; unos se tiñen el
pelo; otros siguen dietas compulsivamente, toman vitaminas, obedecen a los
cardiólogos, van al gimnasio; algunos se operan para evitar contemplar sus arrugas,
pero nada, evita la muerte y tras ella, llega el recuerdo. En mi memoria, Manuel,
Manolo, mi vecino de escalera desde siempre; con el que hablaba de todo y de
nada. En mi memoria, Federico, un hombre amable, que amaba su mujer Encarna. En
mi memoria, el vecino del último portal de la calle, con su figura elegante,
distinguida, apuesta, que se quedó viudo hace muchos años. En mi memoria, el vecino
de la casa de enfrente, que se casó con Ana María, de voz inolvidable. Muchas
veces, en mi soledad, me los encuentro en mi pensamiento, que sonríe con ellos.
lunes, 21 de julio de 2025
Vecinos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario