Mi mirada guarda el recuerdo de la casa habitada
de la fotografía, donde vivieron cuatro personas, que no fueron perfectas; que no fueron libres; que no fueron asimiladas
por la sociedad; que les condenó a ser
marginales; debido a la fuerza de sus palabras; que volaba entre el vecindario como si fueran
agresiones a su sensibilidad; que se ajustaba al calendario de la cordura; que
no sobrevivía en los cuerpos de Guadalupe, y de su familia; quienes desaparecieron lentamente de nuestras memorias;
dejando su casa anclada en el ayer; donde
aún se oyen sus voces de dolor; donde aún sueñan sus delirios; donde aún
contienen el aliento sus gritos de locura; que fueron su verdad desdibujada en
el tiempo, que le invita a ser inmortal en su terraza.
domingo, 13 de julio de 2025
Desmemoria
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©
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