Algo llamó mi atención de una
alcantarilla, inmersa en el calor del estío; una cereza permanecía, atrapada,
entre las rejas imposibles de abrir; solo queda la resignación ante el destino,
que se desenvuelve con desacierto por el calendario de susurros; que son ecos
de miedos anunciados; de miedos desvanecidos; de miedos agotados en la
incertidumbre del mañana, que habla de abecedarios del recuerdo, adonde regresar
cuando las lágrimas sean incapaces de callar.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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