miércoles, 13 de junio de 2018

Ellos, ellas, los otros


Ellas, ellos, los otros, llegan en barcos donde sobreviven a una travesía incierta, sin garantías de llegar a puerto. En habitaciones, sin apenas oxigeno se aglomeran, bebés, niños, niñas, hombres, mujeres, que anhelan un futuro mejor. Pero, llegan a Europa y molestan a su capitalismo de fronteras. Son expulsados del consumo. Vagando en el mar entre olas que los pueden derribar. Caminando, sin espacio, por campamentos improvisados con grilletes, de donde no pueden salir.  Nos da igual marginar sus sueños; así vivimos más tranquilos; así nuestras calles no se ensucian con sus rostros; así no pegamos sus lágrimas a nuestro espejo, que ha olvidado llorar. Nos someten al rito de las pastillas antidepresivas y sonreímos siempre a la adversidad. Pero, ellos, ellas y los otros. merecen una vida digna, y, Europa, no puede jugar a ser la madrasta de Blancanieves;  ha de pactar una política común para ayudar a estos seres con corazón, no dárselo al cazador para que lo mate en el bosque.

Ana Tapias( todos  los derechos reservados(©


martes, 12 de junio de 2018

El paso del tiempo


El paso del tiempo siempre llega, nunca es eludible, ni permisivo con nuestros deseos de ser eternos; somos efímeros, y eso se refleja, en el paso de las estaciones sobre nuestro cuero cabelludo, que se va yendo hacía el territorio de la duda. Sí, todos seremos ataúdes con memoria, con recuerdos, con besos, con lágrimas, con caricias, con deformidades Si, todos olvidaremos el amanecer, para entregarnos al ocaso, por eso, es bueno adaptarnos a las horas y no pedir milagros al cirujano de la realidad.
A mis cinco sobrinos con todo el amor su de tía.
Ana Tapias( todos los derechos reser,vados)

lunes, 11 de junio de 2018

Sombra del tiempo


Llega un día sin pensar, en el que nos trasformamos en seres invisibles, como el reloj de mi tío, Esteban; que pronto cumplirá cien años. Lo descubrí, gracias a los ladrones, que entraron a llevarse lo que no era suyo. El paso del tiempo,  no lo podrían vender, por eso, lo dejaron encima del cajón. Sacando de nuevo a la vida, a segundos, minutos, horas, abandonadas en el olvido; cubiertas por sombras, que permanecen inalterables a los susurros  de la monotonía.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©


domingo, 10 de junio de 2018

Lágrimas de flor

Las flores pasan desapercibidas en jardines, en cunetas, en bancos, en recodos imposibles de acceder. A veces lloran. Sus lágrimas son imposibles de descifrar; porqué, su lenguaje se desdibuja rápidamente; se abandona al olvido; se postula para ser efímero, se enquista en el adiós, donde agoniza su melancolía pétalo a pétalo.


Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

Muerte de una marioneta

Yacemos abandonados a la poética del destino, del abandono, de la huida, de la realidad; en cualquier lugar que sujete nuestro cuerpo; que no busca, soluciones a la nada que lo rodea. Nuestras manos caen al vacío, ocupan lugares sin forma, muerden a fantasmas que los invitan a irse, Nuestros pies caminan sobre el horizonte, sin zapatos, anclados, a la voluntad de quien nos recuerda. Yacemos sin lágrimas, ni dolor, sólo con el grito de la ausencia
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

viernes, 8 de junio de 2018

Ministras

Los y las, las y los; nuevos, nuevas;  nuevas y nuevos;  ministros, ministras;  ministras, ministros. No quiero pecar de ser políticamente incorrecta, prometieron su cargo, con un añadido "Mantener el secreto en el Consejo de Ministras y Ministros". Antes se decía sólo "Ministros". Dejando a un lado la gramática( siempre aburrida, estricta, monoparental), es la necesidad de que las mujeres tomemos decisiones, ocupemos altos cargos, dirijamos periódicos, empresas, bancos; dejemos de soñar en diferido para hacerlo en directo. Este cambio, empieza por el lenguaje, que sigue anclado en el pasado amarillento, erosionado, vencido, por un presente donde las mujeres hemos de combatir contra el silencio, contra la ausencia, contra las dudas, sobre si seremos capaces más allá de la falda, de los tacones, del maquillaje, de las canas.  No tendríamos que demostrar nada, pero, cada día, nos levantamos y lo hacemos.
Ana Tapias( todos los derechos reservados(©

jueves, 7 de junio de 2018

La vida dormida

A veces, no nos damos cuenta, pero, llevamos una vida dormida y no sabemos despertar de ella. El sueño, nos obliga a caminar sin parar, a no pensar, a dejar de soñar, a olvidar rápido, a consumir sin necesidad, a buscar caricias en el bosque, a destripar lo que no tiene tripas. Entonces, un día, algo nos invita a bailar con las circunstancias de otro, abrimos los ojos, y descubrimos que la realidad no es lo que soñamos sino lo nos arrebata el viento en su juego de momentos.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)