martes, 31 de enero de 2023

Quietud

 

En la fotografía, casi invisible, se esconde una cigüeña, posada sobre el Alcázar de Segovia; donde imagino que observará el paisaje; donde intuyo que contemplará su realidad; donde atisbará sueños imposibles; donde dibujará posibilidades, para abarcar el horizonte en silencio, en soledad, en paz, con su destino; que tal vez, algún día la traicione y la abandone en medio de la nada, pero antes, ha de volar hacia el nido, para bautizar su presente.

Ana Tapias( todos los derechos reservaods)s©

domingo, 29 de enero de 2023

El desasosiego

El desasosiego  es como  un árbol desnudo, que se suicida a la vista de todos, sin que nadie se atreva a preguntar¿ Cómo está? la gente, camina indiferente sumida en sus matemáticas interiores;  en sus duelos de supervivencia;  en sus metástasis de tristezas; que los conducen al olvido, de los seres que se bambolean en soledad; ateridos de miseria; congelados por la circunstancias; helados por el destino, que nunca es justo, para las sonrisas,  que no abrazan el horizonte, que no gritan en las plazas, que no compran en los desiertos, que se conforman con observar, el paso de las estaciones ,sobre sus esqueléticas cuerpos de silencios.

 

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

 


 

Desvanecerse


 

El recuerdo de lo que fuimos, se desvanece lentamente, sin miedo, agotado por el paso de las estaciones, que no dan tregua a la convivencia de la muerte y de la vida, que nos susurra a las arrugas:  que cualquier día, serán parte de un cadáver sin sonrisa, que buscará un mundo donde seguir soñando.

Ana Tapias( todos los derechos reservados©

viernes, 27 de enero de 2023

Atrapar el recuerdo


 Nunca sabré quienes son las personas que posan en la fotografía; han llegado a mí, por el trasvase familiar de las herencias; por el riego de las cosas sin importancia; por la abundancia de memorias; que vagan sin rumbo entre casa y casa, hasta que se posan en los anaqueles del corazón de alguien, ese alguien soy yo; que los mira con asombro, con dedicación, con entusiasmo, de querer  atrapar unos rostros, encajados,  en el paisaje del tiempo, donde hablan de sus vidas;  que como todas las vidas, se condensan entre la alegría y entre la tristeza; entre el triunfo y entre la derrota; entre la salud y entre la enfermedad. Mi mano, anclada en la supervivencia, recoge sus almas inmersas en el olvido, para dejarlas en mis venas que fluyen por la sangre del ayer y del hoy.

Ana Tapias( todos los derechos reservados©

Ellos

 

Ellos son personas sin nombre; personas sin bautizar; personas sin destino, dentro de la ciudad; que no caminan como si fueran ilustres bustos; que no visten como si fueran modelos de la costumbre; que no se peinan como si fueran a ser recibidos por la autoridad. Ellos hablan sin protocolos; se cuentan sus hazañas, sus heroicidades, sus victorias, envueltos en la derrota del silencio, de la soledad, del miedo, de los ciudadanos que los observan con curiosidad, con desidia, con apatía, como si fueran circunstanciales, pero son eternos; puesto que, sus huellas, dibujan en la ciudad un hogar, donde sobrevivir al tiempo

 

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

miércoles, 25 de enero de 2023

Descontar momentos


Las fuentes se hielan en estos días, donde el invierno se acerca a nuestros cuerpos desvanecidos, helados, desdibujados del calor; que se ahogan dentro del tiempo, el tiempo siempre pasa, y necesitamos volver a la memoria de nuestra infancia, para descifrar la ternura de la nieve, que se convierte en olvido en la madurez; que descuenta besos; que desaloja sueños; que desamortiza susurros; para instalarnos en lágrimas, que se despiden en silencio del mañana.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

El olvido de Luz Divina

 

Me gustaría fotografiarla, pero no puedo, no debo, no quiero hacerlo, sé que no gusta; he de conformarme con escribirla, con adornarla entre palabras, que no harán justicia, a Luz Divina, y su receta de huevos de cristal con bechamel; que cocinó para sus jefes. Nunca se casó, aunque me cuenta que tuvo pretendientes que rechazó; no sé, si en algún momento, de su caminar pausado, agónico, sosegado, se arrepiente de su soledad, de no de adaptarse a otra sombra, de soportar el exilio de un compañero, que la susurre, que la abrace, que la consuele, en la enfermedad, en la vejez, en la insignificancia. Hablo siempre con ella, cuando me la encuentro en la calle. Hoy me cuenta su receta de huevos, que no eran rellenos, iban más allá; pretendían conquistar a estómagos hambrientos que repitieron. Se para por los dolores e intenta recordar los ingredientes, pero la falla el apetito del tiempo, que siempre nos devora

Ana Tapias( todos los derechos reservados).©