martes, 10 de noviembre de 2015

la Calle Real

ESegovia, mi ciudad, la Calle Real es lugade paseo, de encuentro de parroquianos creyentes, ateos, agsticos. Iba algo cansada de la caminata, cuando oí voces que me acercaron a sus vidas. Cuatro mujerede unos 70 años,  hablabade las tiendas que estaban  y de las quse habíadesdibujado.
 A veces mi hermana, Alicia, hace el ejercicio de volver al pasado. Entramos eespacioreservados a la memoria,  habitados po fantasmas con alma, acabo llorando al verlos. Lamujereseñalaban las ausencias con adoquinada nostalgia.
Seguí caminando, enfrentde la ferreteria"Arana" a punto de cerrar para siempre, un matrimonio charlaba sobre la tardanza del Ayuntamiento edarlos permiso para abrisu negocio." Todo llega", pensé. 
Ya casi estaba en la Plaza Mayor, mi cuerpo quería descansar. Un cura de los de antes: cosotana y pantalón, pasó a mi lado. A escasos metros, ucura joven,guapo, copantalón, escuchaba a una señora que comentaba" la igualdadel bien y del mal".
"La Calle Real bien vale una misa", pensé al entraecasa

Ana Tapias.

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