El
equilibrio se rompe en nuestro destino; que se desgaja en medio de la nada, que nunca
habla, que nunca grita, que nunca acampa en la memoria; que se desdibuja
lentamente dentro de nuestras lágrimas, que lloran ausencias del ayer del hoy,
del mañana; donde nuestras almas, encontraran dentro del silencio, el abrazo que
les fue negado mientras eran aclamadas por la muerte; que nos persigue hasta
que nuestros ojos se cierran para nunca volver a soñar.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

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