Ser
bautizado como estropajo, no debe ser fácil en un mundo, que elimina lo
feo, lo desequilibrado, lo innecesario para ser feliz; nadie saca un estropajo
a pasear; nadie lleva un estropajo como amuleto; nadie reza a un estropajo en
su sufrimiento; pero pese a su ausencia de importancia, cada día, permanece en
su lugar, sin miedo al destino, que lo destierra a ser despreciado, a ser
olvidado, a ser maltratado, por el silencio, donde llora como si fuera un
guante esbelto, para las manos de quienes lo manejan si piedad.
miércoles, 22 de enero de 2025
Estropajo
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