miércoles, 22 de enero de 2025

Estropajo

Ser bautizado como estropajo, no debe ser fácil en un mundo, que elimina lo feo, lo desequilibrado, lo innecesario para ser feliz; nadie saca un estropajo a pasear; nadie lleva un estropajo como amuleto; nadie reza a un estropajo en su sufrimiento; pero pese a su ausencia de importancia, cada día, permanece en su lugar, sin miedo al destino, que lo destierra a ser despreciado, a ser olvidado, a ser maltratado, por el silencio, donde llora como si fuera un guante esbelto, para las manos de quienes lo manejan si piedad.


© Todos los derechos reservados) Ana Tapias García

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