Es curioso observar cómo los demás miran nuestra ciudad y sus monumentos, que para nosotros forman prarte de nuestros vestidos de emociones, que van y viene en el calendario, que cantan y bailan en nuestras rutinas, que lloran y rien en nuestros silencios, que buscan abrazar nuestras piedras de sueños, mientras otros las fotografian, para no olvidar que estuvieron en un lugar mágico

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