Una mandarina en dos fotos, puede cambiar
nuestro mundo; la primera es lejana, no se aprecia el deterioro de su cáscara;
la segunda, es cercana, se observa que la cáscara está rota; es como si fuera nuestro
espejo del paso del tiempo, que se avanza, sin sosiego, hacia el olvido en que
nos convertiremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario