En mis paseos por mi ciudad, dibujo a las cigüeñas; son esbeltas, elegantes, elocuentes en sus espejos. Las cigüeñas, susurran siempre dispuestas a ser libres, en medio, de la cárcel de las circunstancias; que les permiten volver, cada invierno para sentir su hogar; que adornan cada día para soñar en el horizonte; que abrazan cada día para adivinar los vientos, que cruzan cada día; cuando los seres con sombra contaminada, vagamos junto a la soledad vigilada por la felicidad de sus formas.

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