El olvido se aleja como si fuera una sombra imposible
de atrapar; que vaga en la distancia; que vuela en el recuerdo; que susurra a
sus cuerpos, que son de ellos, los que un día amamos, y, cuyos cuerpos anhelamos,
y cuyos cuerpos soñamos en nuestras noches, de soledad, donde ellos, vuelven a abrazar
a nuestras sombras huérfanas que sonríen, una vez más.

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