En la soledad de la mañana, un cacharro de la cocina,
espera estar seco, para ser guardado dentro del armario, en el que permanecerá
silente, hasta su próxima salida; donde se detendrá un momento a observar la
realidad, en la que sobrevive al paso del tiempo, que nunca de detiene ante su
espejo, de heroicidades remotas, donde fue esbelto, y ahora, ha de asumir sus
dolores sin miedo, a ser enterrado, en el ayer.

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