Parece que sólo nos acordamos de la basura cuando no la recogen. La basura no es una lucha de partidos ni de televisiones que buscan el sensacionalismo. La basura son los basureros: hombres y mujeres con vidas que quedarian rotas si les despidiesen. Conozco a uno Madrid y otro en mi ciudad. El de Madrid es un familiar a quien quiero. Un hombre casado, con una hija. Un hombre de sonrisa sencilla. El de mi ciudad se llama Israel, y es uno de las personas más cercanas que conozco. Detrás de su escoba se esconde un hombre lleno de palabras que acarician a quienes se encuentran por la calle, para todos tiene un saludo.
Detrás de los hombres y mujeres que esparcen la basura hay historias cuyas sonrisas pueden ver eclipsadas por un ERE.
Ana Maria Tapias Garcia.
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