lunes, 23 de junio de 2014

Pequeños mundos

Las ferias de las ciudades se llenan de  vendedores ambulantes, de tómbolas, de  voces que se cuelan en nuestra niñez,  que disfrutaba dando vueltas, y, más vueltas, con la música  que abarrotaba nuestros latidos. Parecía que nos quedaríamos colgados de la noria, creciendo en un asiento que no nos pertenecía.
 A veces el destino nos atrapa en cuerpos  que no son nuestros,  sino de nuestros sueños. A veces hemos de caminar siendo pequeños para poder sonreír.
Las ferias son ciudades  que limitan nuestra monotonía con nuestra ilusión. Hay que saltar la valla para volver a comer algodón rosa,

Ana Maria Tapias Garcia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario