Casi lloro al dejar a Guillermo en la guarderia, Sus lágrimas eran las mias.¡ r
Tantas lágrimas en mis paseos! Ayer en el parque: una pareja se acomadaba en su apartamento: el suello duro. En una manta tomaban el sol. Los desahuciados se dejaban fotografiar, ante la indiferencia de los niños.
Los niños ajenos a ellos, corrían por sus sueños como si fueran felices. La felicidad se torna en los laberintos de la vida.
La felicidad de mis paseos por Madrid.
Ana
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