Conocí a Adela a mis once años. Era monitora en un campamento en Santoña, en el que estuve junto a mi hermana, y muchas niñas más. Era alta, rubia, espigada, pelo rubio corto. En el recuerdo ha quedado parecida a Lady Di. A mis once años, era tímida, y no hablaba mucho. Sigo siendo tímida, pero, hablo mirando a los ojos( gran esfuerzo para un tímido) Pasados treinta y cinco años, volví a Santoña. Estaba emocionada, no me acordaba de sus calles, ni de sus paisajes. Mi memoria cuido el olor a mar, que se pegaba a mi rostro. Creando nostalgias, susurros, comas, puntos, que avanzaban irreversiblemente hacia mi horizonte. Caminaba erguida, sabiendo que volvía al verano de mis casi doce años. Giré mi cabeza, la vi. Una mujer, de unos sesenta años, de pelo blanco corto, alta, con algún kilo fuera de lugar, que adornaba su espigada figura. Era Adela.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
No hay comentarios:
Publicar un comentario