Ni las fuentes, son ya lo que eran. Han quedado marginadas a ser dudas de los edificios, antes eran parte del esplendor de la ciudad, que ha dado reducida a una imagen del WhatsApp reenviada sin pedir permiso a la erosión. La vida siempre nos ofrece algo de lo que quejarnos
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
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