Hay actos pequeños a los que no damos importancia pero son relevantes. Subia con mi madre desde el Álcazar cuando oí unos gatitos, por sus maullidos debian ser pequeños. Delante de mi madre y mia pasa un mujer rubia, mayor, con una bolsa pequeña con pan. Mi madre me dice" les va a dar de comer a los gatos". La mujer es una enfermera jubilada, que caminaba por las calles con un perro que debe haber muerto, hace dias que no le veo.
Su acto no salvará al mundo del hambre, pero sí a unos gatitos que se merecen sobrevivir. Esos pequeños actos son tan necesarios como los grandes, porque cambian la voz de un mundo que no sólo es egoista, también es generoso.
Su acto no salvará al mundo del hambre, pero sí a unos gatitos que se merecen sobrevivir. Esos pequeños actos son tan necesarios como los grandes, porque cambian la voz de un mundo que no sólo es egoista, también es generoso.
Ana Maria Tapias Garcia.
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